- Las interjecciones se usan normalmente en frases exclamativas, ya
que la intención del hablante suele ser la de expresar sentimientos,
actitudes y sensaciones propias, o bien la de apelar al oyente.
- Según la función comunicativa que realizan, las interjecciones
se puede incluir en tres grupos que vemos en la siguiente tabla:
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INTERJECCIONES PROPIAS |
Onomatopéyicas
Suelen ser adaptaciones de ruidos o acciones. |
tictac, gluglú, rin
rin, zas, pum, plas, paf, chas, cataplún |
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Apelativas
Sirven para llamar la atención o imponer alguna actitud al
oyente.
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hola, buenos días,
buenas tardes, buenas noches, buenas, abur, eh, ey, ea, chist |
Sintomáticas
Señalan el estado de ánimo del hablante. |
ah, ajá, ajajá,
ay, bah, ca, quiá, caramba, caray, ea, hola, huy, ja ja, oh,
ojalá, ps, pss, psh, pché, pu, puf, puaf, tatata, uf |
- Muchas palabras usadas con entonación exclamativa de forma
aislada toman valor de interjección y se conocen como interjecciones
impropias:
¡Hombre!
¡Jesús!
¡Díos mío!
¡Mi madre! o
¡Madre mía!
¡Bueno!
¡Bravo!
¡Fuera!
¡Anda!
¡Venga!
¡Vaya!
- Las interjecciones propias o impropias pueden aparecer como frases
completas por sí mismas o llevar un enunciado que depende de
ellas y que suele ser exclamativo o imperativo:
¡Cuidado!
¡Ah!
¡Ah, ya estáis aquí!
Venga, abre la botella de cava.
- Pueden ser equivalentes a la unidad exclamativa qué:
¡Vaya suerte! = ¡Qué
suerte!
- Pueden preceder a un sustantivo, a un complemento preposicional o
incluso a una oración subordinada:
¡Ay, madre!
¡Ay de nuestros ahorros!
¡Ojalá no lloviera tanto!
- A veces solo la entonación exclamativa permite distinguir una
frase con valor interjectivo de otra con valor declarativo:
Ahí va mi madre.
¡Ahí va mi madre!
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